Caballos del Vino de Caravaca de la Cruz

Los Caballos del Vino son la manifestación festiva más singular de Caravaca de la Cruz. Caballos sin jinete, conducidos por cuatro caballistas y cubiertos con mantos bordados expresamente para cada edición, recorren la ciudad y culminan su jornada con una vertiginosa carrera por la Cuesta del Castillo.

Fecha de celebración

El día principal es el 2 de mayo, dentro de las fiestas en honor a la Santísima y Vera Cruz, que se celebran del 1 al 5 de mayo. La tarde del día 1 tiene lugar el Concurso de Caballos a Pelo y se muestran los enjaezamientos; el día 2 reúne el paseo, la bendición del vino y las flores, el concurso de enjaezamiento y la carrera.

Consulta el programa de los Caballos del Vino 2026.

El 2 de mayo no es por sí mismo un festivo laboral estatal ni general de la Región de Murcia. El calendario laboral local se aprueba para cada año y debe comprobarse en la publicación oficial correspondiente.

Lugares y recorrido

La fiesta ocupa calles, plazas y barrios de Caravaca. El Templete o Bañadero acoge la misa de la Aparición; los caballos recorren el casco urbano y se dirigen hacia la Real Basílica-Santuario de la Vera Cruz. La carrera se disputa en el tramo final de la empinada Cuesta del Castillo.

La concentración es especialmente intensa en el acceso al castillo. Los recorridos, horarios y dispositivos de seguridad son de obligado respeto y pueden variar en cada edición.

Consulta también las fiestas de Caravaca de la Cruz.

Origen e historia

La documentación histórica acredita desde el siglo XVI la ceremonia de bendecir el vino de la cosecha anterior ante la reliquia de la Vera Cruz cada 2 de mayo. La tradición oral la vincula con caballos que habrían roto un cerco para llevar vino al castillo, pero el núcleo histórico documentado es el transporte y la bendición ritual del vino.

Con el paso del tiempo, los recipientes de vino dieron paso a un enjaezamiento cada vez más elaborado. Las peñas caballistas y los talleres de bordado transformaron los mantos en piezas efímeras de gran complejidad, renovadas y ajustadas a un caballo concreto para cada edición.

Los tres concursos

  • Caballo a Pelo: se celebra el 1 de mayo y valora la presencia y preparación del animal sin el manto festivo.
  • Enjaezamiento: premia la calidad artística del conjunto bordado y su colocación y adaptación al caballo.
  • Carrera: cuatro caballistas conducen al animal por la Cuesta del Castillo. Deben completar juntos el ascenso para que la prueba sea válida.

El ritual del 2 de mayo

La preparación empieza de madrugada en cuadras y locales de las peñas. Tras la misa en el Templete, los caballos pasean por barrios y calles. La comitiva se incorpora después a los actos de la Vera Cruz: en el santuario se realiza la ofrenda y la bendición del vino y de las flores. A continuación se celebra la carrera y se valora el enjaezamiento.

El festejo no es una competición ecuestre aislada: integra manejo del caballo, bordado artesanal, organización de peñas, música, ritos religiosos y participación comunitaria transmitida entre generaciones.

Quiénes participan

Las peñas caballistas preparan los animales y encargan los mantos; bordadoras y bordadores ejecutan los diseños en seda, oro, pedrería y otros materiales; los caballistas conducen cada caballo. El Bando de los Caballos del Vino coordina a las peñas, dentro de una fiesta organizada junto a la Cofradía de la Vera Cruz, la Comisión de Festejos, los bandos Moro y Cristiano y el Ayuntamiento.

Patrimonio cultural

Los Caballos del Vino están protegidos como Bien de Interés Cultural Inmaterial. En diciembre de 2020, la UNESCO inscribió la fiesta en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, destacando los conocimientos y técnicas relacionados con el caballo y el bordado, así como su transmisión comunitaria.

Fuentes